Hasta hace bien poco, para que los licenciados pudieran ejercer como docentes y acceder a unas oposiciones había que realizar un curso llamado CAP (Curso de Adaptación Pedagógica) en el que se aportaban las nociones básicas de la docencia a través de un breve temario teórico y prácticas en institutos públicos o privados de educación secundaria. A partir del curso 2009-2010, dicho curso pasó a ser un máster, que viene a ser prácticamente lo mismo, solo que dura más y cuesta más.
Llegados a este punto, y contando con la experiencia de haber cursado el módulo común de dicho máster, y parte del módulo específico, me planteo la utilidad del mismo: ¿Es solo una cuestión económica y de obtener un título o de verdad tiene un fin en sí mismo y merece la pena invertir 10 meses enteros de nuestro tiempo en recibir una formación realmente útil?
Es cierto, que es necesaria cierta formación para los licenciados universitarios que, al finalizar su carrera, deciden dirigir su futuro hacia docencia, puesto que salimos con mucho conocimiento teórico (porque práctico, poco) sobre nuestra especialidad, pero nunca nos han enseñado a enseñar. Y aunque en un principio puede parecer una profesión fácil, resulta tener más complicación de la que aparenta.
El caso es que, al empezar el máster, vi que teníamos asignaturas tales como Pedagogía, Psicología y Sociología, dentro del primer módulo. Empecé bastante motivada, porque son temas que me interesan bastante, especialmente los dos primeros. Sin embargo, y muy a mi pesar, me decepcionaron, ya que no me han aportado lo que yo esperaba, no me han enseñado nada que no supiera, o casi nada, y no me ha gustado la forma en la que está planteada la materia. Hasta ahora, considero que no me han enseñado, o no he aprendido (quizás es cosa mía) prácticamente nada. Puede ser un juicio prematuro y atrevido, pero el caso es que una vez corroboro los defectos de la educación en España, especialmente la universitaria y el posgrado. Nuestro sistema educativo se basa en formar a gente que sale muy preparada en un aspecto teórico, pero no desde un punto de vista práctico. Somos fuentes de una gran cantidad de información que no sabemos plasmar en un ambiente laboral, porque no nos han preparado para ello.Y todo esto, vuelve a pasar una vez más en este máster. Nos han enseñado que debemos impartir clases dinámicas, en las que la interacción alumno-profesor no es la del sistema tradicional usado hasta ahora, a que hay que adaptarse a las necesidades de cada alumno, pero no nos han dicho cómo. Quizás esto es algo que nos mostrarán en las prácticas, eso espero. Yo al menos, sigo expectante.
Por otra parte, pese a que me da la sensación de que este máster es un mero título que te abre las puertas al mundo docente, también tiene su parte positiva, puesto que ofrece una visión global, de conjunto, así como una introducción a ese mundo un tanto desconocido para nosotros como es la enseñanza, con una brevísima pincelada de la psicología del adolescente. También se ha hecho hincapié en el cambio de modelo de enseñanza, la forma de dar clase pasa de ser una transmisión de información de un profesor a un alumno pasivo y receptivo, a una transmisión de potenciar en el alumno su capacidad para aprender a aprender, en la que el profesor es una guía para él en la adquisición de una serie de competencias y objetivos básicos.
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