miércoles, 14 de noviembre de 2012

Familia y educación.

Ya que el tema del trabajo grupal que nos fue asignado fue la influencia que tiene la familia en la educación, haré un breve comentario al respecto.
Para centrarnos en el tema es preciso tener en cuenta ciertas premisas o factores que afectan directamente a la relación familia-educación.
Por una parte, la estructura familiar  en España ha ido evolucionando y transformándose a lo largo del tiempo. Haciendo referencia al código civil de 1889, tenemos un modelo familiar tradicional en el que el hombre es el centro de la familia, por encima de la mujer, y como tal, a él le pertenece la patria y potestad de los hijos y del matrimonio indisoluble, ya que el divorcio no estaba legalizado. Los hijos concebidos fuera del matrimonio no tenían derechos, y existía una desigualdad entre el primogénito y los demás descendientes legítimos. Este modelo fue modificado con el código civil de 1981, en el cual se visualiza una igualdad de derechos y deberes entre el hombre y la mujer, así como una igualdad entre todos los hijos. Se legalizó el divorcio. En resumen a todo lo anterior, tenemos una transición entre un modelo familiar tradicional constituido por un matrimonio legal con hijos legítimos, a una variedad de modelos actuales de familias compuestas por un matrimonio con hijos concebidos fuera o dentro del mismo, parejas de hecho, familiar monoparentales, matrimonios homosexuales, etc.
Por otra parte, surgen una serie de factores que van a cambiar las relaciones familia-educación-profesor. Uno de ellos es el cambio en el papel de la mujer y su incorporación  al mundo laboral. Este hecho acarreó una serie de consecuencias, tales como una disminución en el número de hijos y por consiguiente, un control anticonceptivo del embarazo, una relación más igualitaria entre géneros y con ello un reparto en las tareas domésticas y en el cuidado de los hijos. Los cambios en las formas de convivencia se manifestaron en una combinación de cambios demográficos y nuevas aspiraciones vitales. El resultado son nuevos tipos de organización familiar, como ya se ha dicho anteriormente, con una creciente independencia de la mujer, un aumento en la dependencia de los jóvenes con respecto a los progenitores, aumento de la edad al contraer matrimonio, reducción de la nupcialidad y fecundidad, reducción del tamaño medio de los hogares,etc.
Habiéndonos marcado un contexto con todo lo expuesto anteriormente, procederemos a analizar cómo se reflejan todos esos cambios en la educación. La relación que se establece entre padres-hijos-alumnos se ha ido transformando de forma paralela a los cambios demográficos  y al modelo de familia. Antes, el papel representado por el docente era el de una figura con autoridad en la que los padres depositaban fehacientemente la educación de sus hijos sin criticar ni cuestionar la forma ni el contenido de la misma. Si el alumno acudía con algún reproche del profesor a casa, su familia daba la razón al docente sin plantearse siquiera otra suposición. Actualmente, esta situación ha cambiado drásticamente. El papel del profesor se ha devaluado respecto al concepto que tiene la familia del mismo, pues los padres achacan la mala educación y el fracaso escolar de sus hijos a la indisciplina de los docentes, mientras que éstos reprochan a los padres la falta de atención y la dejadez sobre los estudios y la educación de sus hijos. No obstante, no todo son desventajas, pues este cambio ha supuesto a su vez que la relación padres-hijos sea más abierta, más comunicativa a la hora de expresar deseos y sentimientos, que los primeros inculquen a los segundos más independencia, competencia, preparación, etc., y por último, que entre profesores y padres haya más colaboración para mejorar la educación de los chicos.
En resumen, podemos concluir que la familia tiene una influencia muy importante en la educación de los hijos desde un punto de vista sociocultural y del desarrollo de la personalidad. El modelo de familia se ha ido transformando como consecuencia de cambios sociales y demográficos, afectando con ello a la relación establecida entre padres-profesores-alumnos.













viernes, 9 de noviembre de 2012

Sociograma: ¿qué y para qué?

Me parece interesante hablar en esta entrada de lo que es un sociograma y cuál es su función, ya que puede resultar una herramienta muy útil para el profesorado.
Empezando por su definición, un sociograma es una técnica que, a través de la observación y la evaluación de un contexto, refleja un gráfico de los diferentes vínculos que se establecen entre los miembros de un grupo.
Así pues, la función del sociograma es descubrir y poner de manifiesto las relaciones sociales, afectivas y emotivas que tienen lugar dentro de un grupo. Es decir, permite obtener una especie de fotografía de ciertos aspectos de un grupo en un momento dado. Su interés está, por tanto, en comparar los resultados a través del tiempo, dado que todo grupo es algo dinámico, y por tanto, está en continuo cambio.
Llevado al ámbito de la educación, el sociograma puede resultar una herramienta de gran utilidad, como ya he mencionado anteriormente. La pregunta es ¿por qué?, y la respuesta a la misma se expone a continuación. 
Por una parte, refleja las interacciones de un grupo de alumnos, quién es el líder del grupo, quién se queda aislado, quién marginado, quién es polémico, etc. Es decir, permite obtener los "papeles" que desempeña cada alumno en una clase y graficar la estructura de la misma. 
Por otra parte, permite descubrir las características sociales de los alumnos/as a quienes se tratan diariamente.

Una aplicación práctica de dicha información puede ser, por ejemplo, detectar casos de acoso o bullying dentro del grupo.
Con todo esto, podemos concluir, que un sociograma puede constituir una buena técnica para lograr una satisfactoria convivencia escolar y evitar la violencia en el aula y dentro del grupo. Así mismo, otorga al profesor la posibilidad de conocer más a cada alumno y adaptarse mejor a sus cualidades y necesidades.
Abajo, un ejemplo de sociograma, en el que cada número sería un alumno/a y las flechas las relaciones establecidas entre todo el grupo.









Qué es la Sociología

Esta entrada va dedicada al concepto de Sociología, ya que, hasta el momento era una ciencia un tanto desconocida para mi, de la que solo tenía una mera idea. Así pues, mi pretensión es afianzar el término, dejando en qué se centra.
Empezando por la propia definición en sí, la Sociología se describe como la ciencia que estudia sistemáticamente las sociedades humanas, centrando su atención en las relaciones que se establecen entre los individuos y las resultantes de las mismas. Por tanto, podemos deducir, que su contenido principal se basa en las relaciones humanas, es decir, en el hecho de vivir en sociedad y las interacciones derivadas de dicho hecho.
Teniendo claro el ámbito de la Sociología, quiero concretar el que respecta a la Sociología de la Educación, que es, al fin y al cabo, el que más se acerca a mis intereses como futura docente. Así pues, la parte de la Sociología que se centra en el campo de la educación se podría definir como el estudio del sistema educativo en su relación con el sistema social. Cuando se habla de relación entre el sistema educativo y el sistema social, hay que aclarar que se tienen en cuenta dos cosas para entablar dicha relación. Por una parte, ésta implica todo lo referente al estudio de la educación como realidad concreta de la sociedad,  y por otra, debe ser estudiado como requerimiento sociológico, ya que el hecho de convivir en sociedad y la educación, tanto a nivel de conjunto, como a nivel de individuo, van necesariamente de la mano.
A partir de estas ideas, se van a abordar el resto de temas comprendidos en este blog.





MÁSTER EN PROFESOR DE SECUNDARIA.

Me gustaría hacer un breve análisis del propio Máster que estamos cursando.
Hasta hace bien poco, para que los licenciados pudieran ejercer como docentes y acceder a unas oposiciones había que realizar un curso llamado CAP (Curso de Adaptación Pedagógica) en el que se aportaban las nociones básicas de la docencia a través de un breve temario teórico y prácticas en institutos públicos o privados de educación secundaria. A partir del curso 2009-2010, dicho curso pasó a ser un máster, que viene a ser prácticamente lo mismo, solo que dura más y cuesta más.
Llegados a este punto, y contando con la experiencia de haber cursado el módulo común de dicho máster, y parte del módulo específico, me planteo la utilidad del mismo: ¿Es solo una cuestión económica y de obtener un título o de verdad tiene un fin en sí mismo y merece la pena invertir 10 meses enteros de nuestro tiempo en recibir una formación realmente útil?
Es cierto, que es necesaria cierta formación para los licenciados universitarios que, al finalizar su carrera, deciden dirigir su futuro hacia docencia, puesto que salimos con mucho conocimiento teórico (porque práctico, poco) sobre nuestra especialidad, pero nunca nos han enseñado a enseñar. Y aunque en un principio puede parecer una profesión fácil, resulta tener más complicación de la que aparenta. 
El caso es que, al empezar el máster, vi que teníamos asignaturas tales como Pedagogía, Psicología y Sociología, dentro del primer módulo. Empecé bastante motivada, porque son temas que me interesan bastante, especialmente los dos primeros. Sin embargo, y muy a mi pesar, me decepcionaron, ya que no me han aportado lo que yo esperaba, no me han enseñado nada que no supiera, o casi nada, y no me ha gustado la forma en la que está planteada la materia. Hasta ahora, considero que no me han enseñado, o no he aprendido (quizás es cosa mía) prácticamente nada. Puede ser un juicio prematuro y atrevido, pero el caso es que una vez corroboro los defectos de la educación en España, especialmente la universitaria y el posgrado. Nuestro sistema educativo se basa en formar a gente que sale muy preparada en un aspecto teórico, pero no desde un punto de vista práctico. Somos fuentes de una gran cantidad de  información que no sabemos plasmar en un ambiente laboral, porque no nos han preparado para ello.Y todo esto, vuelve a pasar una vez más en este máster. Nos han enseñado que debemos impartir clases dinámicas, en las que la interacción alumno-profesor no es la del sistema tradicional usado hasta ahora, a que hay que adaptarse a las necesidades de cada alumno, pero no nos han dicho cómo. Quizás esto es algo que nos mostrarán en las prácticas, eso espero. Yo al menos, sigo expectante.
Por otra parte, pese a que me da la sensación de que este máster es un mero título que te abre las puertas al mundo docente, también tiene su parte positiva, puesto que ofrece una visión global, de conjunto, así como una introducción a ese mundo un tanto desconocido para nosotros como es la enseñanza, con una brevísima pincelada de la psicología del adolescente. También se ha hecho hincapié en el cambio de modelo de enseñanza, la forma de dar clase pasa de ser una transmisión de información de un profesor a un alumno pasivo y receptivo, a una transmisión de potenciar en el alumno su capacidad para aprender a aprender, en la que el profesor es una guía para él en la adquisición de una serie de competencias y objetivos básicos.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Coacción al laicismo: de cómo nos hacen perder el tiempo


Bien, he aquí unos de los temas polémicos por excelencia en materia de educación: la asignatura de Religión en los centros públicos.

No es original, ni mucho menos innovador, pero quiero expresar mi opinión, aunque ésta sea tanto válida como inválida por igual, como bien dice el profesor de Sociología del Máster de Secundaria, Julio César de Cisneros. Es preciso que deje claro, antes de seguir escribiendo, que, aunque trato de ser objetiva, me resulta bastante difícil ya que baso mis conjeturas en mi experiencia personal con respecto al tema. Pero creo tener razones de sobra para sentirme indignada al respecto. Y cuando digo indignada, lo digo resaltando todas y cada una de las letras de la palabra.

Nunca he recibido una educación religiosa, de ningún tipo. Sin embargo, siempre me han educado para respetar a los demás en sus creencias, sean cuales sean. Mis abuelos son católicos y cristianos. He acudido a misa con mi abuela cuando ellos cuidaban de mi mientras durante toda mi infancia mientras mis padres trabajaban, pues mis progenitores respetaban, como ya he dicho, las costumbres de mis abuelos, y aunque ellos no creen en ningún dios, al fin y al cabo, encima de que se quedaban conmigo, no iban a poner ninguna traba. Cuestión de respeto, como digo. 

Está claro que no es la situación de los centros PÚBLICOS educativos. Resalto el término "público" definido por la Real Academia de la Lengua Española como "perteneciente o relativo a todo el pueblo". Por tanto, por pura lógica, dichos centros pertenecen a TODO el pueblo. Y si pertecen a todos quiere decir que no puede haber ningún tipo de actividad que discrime a nadie, incluso si se trata de una minoría. Está claro que la realidad es bien distinta, y no solo en el tema que aquí se trata, pero no quiero desviarme. 
Así pues, la cuestión está bien clara: destinar un tiempo de horario lectivo y obligatorio (al menos hasta los 16 años), tanto en educación primaria, como secundaria, a impartir una asignatura de Religión católica en un centro público es discriminación. Sobre todo, teniendo en cuenta que hay centros privados y demás instituciones a los que la gente que así lo desee vaya a recibir dicha formación. Por más que lo intente, no entiendo cómo puede ser que en pleno siglo XXI aún se siga dando esta denigrante situación. Parece ser que mientras unos deciden adoctrinarse espiritualmente en su fe, única y verdadera por encima de las demás, otros tienen que perder ese tiempo haciendo cualquier cosa inútil para rellenar esa hora. Y digo inútil porque, encima, no se puede hacer nada concerniente a cualquier otra asignatura o materia durante esa "clase" porque, entonces, estos chicos que no desean recibir la doctrina católica tienen  ventaja con respecto a aquellos que así lo hagan, o así lo dice la ley. 
Para colmo de males, me consta, por experiencia propia y de demás conocidos, que la falta de respeto y  de tolerancia va aún más allá. Puedo garantizar que en centros públicos docentes, podría dar incluso datos, algunos profesores rezan con sus alumnos cada mañana en la primera hora de clase (indiferentemente de qué asignatura sea) y aquellos que no estén de acuerdo, se quedan en el pasillo fuera del aula, por supuesto, esperando a que dicho lamentable espectáculo termine. 

Saque cada uno sus propias conclusiones.

Aquí dejo un artículo del periódico El País, que, si bien en del 2009, bastante ilustrativo.
http://elpais.com/diario/2009/09/30/sociedad/1254261601_850215.html